En el Bicentenario de la Masonería el Hermano Maximiliano Kolbe en 1917, en la época de las apariciones de Nuestra Señora de Fátima y en vísperas de la revolución bolchevique en Rusia, el padre Maximiliano Kolbe estaba en Roma (*) como estudiante de teología en la famosa Universidad Gregoriana.
En 1917 se cumplió el bicentenario de la fundación (oficial) de la masonería (**) sociniana, y los masones acudieron en masa a Roma para celebrar el acontecimiento. Su presencia en la Ciudad Eterna fue pública y flagrante. Pancartas, carteles y volantes estaban por todas partes. El joven fraile presenció con sus propios ojos —y registró los acontecimientos en sus cuadernos— procesiones blasfemas de masones hacia el Vaticano, donde cantaban canciones en honor a Satanás.
Algunas de sus pancartas decían: “Satanás reinará en el Vaticano y el Papa será su esclavo”.
Escuchemos la historia del propio Padre Maximiliano (***) :
“…la masonería de Roma aparecía cada vez más en público y exhibía sus estandartes, representando al Arcángel Miguel pisoteado y derrotado por Lucifer, a la vista de todos desde las ventanas del Vaticano, y distribuía panfletos difamando al Santo Padre.”
Los masones decían: ¡Hasta aquí puede llegar una sociedad secreta! ¡Y hasta aquí puede llegar una organización no religiosa de librepensadores! Fue como si estos enemigos de la Iglesia de Cristo sintieran que estaban al borde de una gran victoria y se quitaran las máscaras.
Y, en cierto sentido, lograron una gran victoria. Acabamos de celebrar el aniversario de la Primera Guerra Mundial, en la que la flor y nata de la juventud europea fue enviada al matadero para suicidarse en los campos de batalla, y el mundo aún no se ha recuperado del todo de las consecuencias sociales de este acontecimiento.
Al mismo tiempo, los revolucionarios rusos derrocaron al zar cristiano, mataron a toda su familia (incluidos sus hijos) e instalaron un régimen comunista anti-Dios y anti-humano, responsable de la muerte de millones de personas.
La religión católica y el nombre de Jesucristo fueron progresivamente eliminados de la vida social y del espacio público, como sucede hoy, hasta el punto que muchos de nosotros hoy tenemos que rogar a nuestros amos tolerancia y la preservación de nuestras vidas, aunque sólo sea para poder seguir existiendo.
¿Y qué decir de aquellas palabras escuchadas en su momento por el hermano Maximiliano Kolbe y grabadas en su corazón: «Satanás reinará en el Vaticano y el Papa será su esclavo»
“Este odio mortal hacia la Iglesia, hacia Cristo y hacia su Vicario”, dijo Maximiliano Kolbe, “deriva del principio de la masonería: la destrucción de toda religión (falsa) [que tenga orígenes diabólicos y no les interese realmente, pues ya se han enrolado bajo el estandarte de Lucifer, para justificar ante el pueblo el ataque que solo les interesa: el que se dirige contra la religión católica], sino de la única religión querida por Dios y fundada por su Hijo Jesucristo, nuestro Redentor. Por todo el mundo, las células dispersas de esta mafia trabajan de las más diversas maneras, de forma más o menos visible, para lograr el mismo objetivo. Para ello, los seguidores del diablo se valen de toda una horda de asociaciones con diferentes nombres y propósitos, que bajo su influencia continúan difundiendo la indiferencia religiosa y debilitando la moralidad”.
Los ideales de la masonería –los ideales de la Revolución Francesa– de libertad secularizada, igualdad y fraternidad, separados de Dios, disonantes e incompatibles entre sí excepto para los ciegos y los dementes: son ahora el aire que respiramos en nuestras sociedades.
Pax et bonum
(*) En la Roma Aeterna no conciliar ni posconciliar.
(**) Masonería sociedad secreta condenada por la Iglesia y los Papas preconciliares.
(***) Padre Maximiliano Kolbe sacerdote fundador de la Milicia de la Inmaculada.

